La maravilla de estar vivo
- Viaje inconcluso
- hace 2 horas
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Selección de poemas del libro «gozo» (Editorial Aparte, 2025) de Lucas Costa.
Selección y nota introductoria de Andrés Urzúa de la Sotta

No sé muy bien cómo introducir este libro de Lucas Costa. Podría rellenar con un dato curioso: la ambigüedad del término “gozo”, que además de “alegría” o “placer” da cuenta de un tipo de composición poética de carácter religioso y celebratorio que abundó durante la Edad Media.
Pero no va por ahí lo que quiero decir. Más bien quiero expresar algo que pocas veces se menciona cuando nos dedicamos a escribir sobre libros de otros: la experiencia de la lectura, las sensaciones y resonancias que se abren dentro de nosotros al momento de aproximarnos a la lectura de un libro. Y escribo “aproximarnos” intencionalmente, porque leer es acercarse, casi introducirse en un tipo de experiencia que rebasa por mucho los procesos meramente cognitivos. Entramos a los libros con el cuerpo, leemos con todos los sentidos.
Me encontré con gozo sin querer queriendo. Vi en RRSS el afiche del lanzamiento con entrega gratuita y no dudé en pedirle al autor una copia digital del libro. Días después de recibir esa copia me empecé a acercar a los poemas dudando, como quien no está del todo seguro del terreno que pisa. De antemano, la idea de una poesía “gozosa” me parecía bella pero a la vez contradictoria. Los que leemos y escribimos sabemos que la poesía, y en particular la chilena, está sobrepoblada de realismo, crítica y desilusión. Que hacer una poesía celebratoria puede parecer algo evasivo. Pero no. Lo que experimenté fue lo contrario: un ventarrón de aire fresco. Porque estos poemas son conscientes del gozo, pero también de su reverso. De que toda experiencia humana espejea su lado opuesto. Y el gozo nace, en este libro, de una redención: la aceptación de la muerte de la madre. La absoluta entrega ante un destino que rebasa nuestros dominios, pero que a la vez nos permite entregarnos sin expectativa a la maravilla de estar vivos.
Flauta de escripto
Si tan solo pudiera
dejarme ser
como la tapa del escripto
que se mete
a la boca
y dejar pasar el aire sin más
algarabía cosquillas
en los labios una especie de música
que gozo de puro oír de lejos
cuando la pone de vuelta
la saliva suelta
la tinta reseca de su otra mitad
el color
indeciso
vuelve
ojalá ser ducto
dijo alguien
por ahí
bien chiquito.
Alguien dormirá ahí otra vez
Cada día que pasa
el colchón
se mancha
un poco más
que la noche
anterior y él
que no quiere
despertar
en la tibieza
de un pozo
llena el umbral
de la pieza
a gritos se hizo
según él
porque de nuevo
lo dejamos solo.
Cuando levantarse supone un logro
Detrás de todas las cosas ¿estás ahí,
Señor? Cúmulo, rastro, vaguada
costera por donde habla el mar y suelta
su saliva llega a la doca y no dice, oye
sosiégate, porque la doca no habla
de sí misma como esta cesantía
por donde imagino un ventanal que da
al roquerío en la pantalla del compu.
Vez que puedo me afeito mirando impávido
el mar a medio día y paso tiempo
perdido en videos de cocina, confundiendo
flojera y depresión. Te hecho
la culpa por sentirme así
cuando siento que tu rastro se fue
agarras la paila con las manos
se prende el mechero
esperas los minutos consecutivos
hasta la transparencia de la cebolla.
Soy el sofrito, te oigo, nadie
tiene porqué darse cuenta, lo crucial
levanta todos los sabores trata
nunca llamar la atención.
Test de embarazo con dos rayas
Mi amor llevo cinco
días de atraso y no
puedo imaginar otro
ni dormir del nervio
que la idea me da
más allá del colapso
que día por medio pase
la noche en vela
al borde sin querer
oír los pasos
de los niños
por el pasillo
calculo cada vez
más y termino
pensando en
enfermedades
que no tienen
aunque mañana
queramos otra
por el momento
ni tocarnos.
Calibración del oído mañanero
¿Qué será eso que grazna
cruje o chilla ahí al lado?
¿El vecino afilando un cuchillo
contra la reja? ¿Una bandurria
limándose el pico contra la acera?
¿Los dientes unos contra otros?
¿Un quejido de agonía? ¿Un suspiro
prolongado de cansancio? ¿O el orgasmo
que con su voltaje pone en marcha
la maravilla de estar vivo?
La pinta a los cinco
Ella es muy seca
para jugar a la pinta.
¿Quién? ¿La Leo?
No, esa mariposa.
Siempre aparece y gana.
Lo último que nos dijo fue romper una rama
Justo antes de que la carroza funeraria entrara
para llevársela de la casa se desganchó una rama
de buen calibre, sus puntas arañaron
el capó de su auto, años antes
tuvimos que hacerle una intervención
(encerrona le decía ella)
decirle
que no podía manejar más
—siempre que hicimos algo así
nos tildaba a todos de maricones—
pasamos meses escondiendo las llaves
yendo a comprar cigarros rápido antes
de que perdiera la paciencia, yo mismo
vi cómo partía la última vez por demorarme
incluso me interpuse pero me tiró el auto
encima. Ese día me di el gusto imbécil
de imaginar que no volvería, pienso ahora
que vuelve en este gesto, el gancho: ¿qué habrá
querido decirnos? Descolocarnos de seguro
como esa vez en su lecho de muerte
las últimas palabras que salen otra
vez de su boca cuando me vio con cara
de joda y me dijo: “ya huevón, déjate de hueviar”.
Después de pasar el año más duro
ella me pidió irme a reencontrarme
Pasé cinco días nadando a capela
pensando en la muerte de mi mamá
me di cuenta que sin pelearme ni guiñarnos el ojo
braceaba conmigo
estelas de bonitos
centelleaban sobre el agua
los hice remojar en leche de tigre
y alzar las cejas de los comensales
(como ella me enseñó) su corazón
palpitó un poco más junto al mío
pero el papá siguió el ciclo de entrar a urgencias
su cuarta hospitalización en menos de 2 meses
pensé: «¿Dios, en serio? De una vez
por todas corta tu hueveo». Vino después
viajar hasta el límite
donde había una cascada y empezar
a hablar sin escándalo ni espuma en la boca,
sentarme en la silla de camping
de cara a las estrellas y rogarle
me diera tragar la borra que acumulé
todo ese año. Entonces sucedió el beso
sin forzar o mover meñique alguno
bajo la presión del agua
buscarlo sin obligación en las corrientes
del deshielo, los bidones vacíos
para cocinar y asearse
sentirlos llenarse uno a uno.




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