• Viaje inconcluso

"Ella entiende su cuerpo como memoria"

Sobre Luz de estrellas muertas,

de Claudia Jara Bruzzone, editorial Bogavantes, 2022


Por Jorge Volpi Bravo


Luz de estrellas muertas nos presenta una constelación particular, pulsante, organizada desde otro tiempo, un tránsito para conectar, un medio quizás para abrirnos algunas preguntas: ¿cómo son esas luces?, ¿qué luces alcanzamos a ver?, ¿quiénes tienen la posibilidad de brillar, cuáles están extintas?

En el ciclo de vida de las estrellas, algunas mueren para dar origen a otras. Miramos el cielo para buscar señales y hacernos preguntas, miramos el cielo para buscar nuestra memoria. Tal vez es necesario salir un poco de la ciudad y sus centros iluminados, ir al margen, al espacio abierto y oscuro para percibir la luz de las estrellas muertas.

En nuestra noche las vemos, pero en el cielo nocturno de la poesía algunas estrellas siguen iluminando (o titilan a lo lejos las pantallas led). Esta metáfora generosa de las nuevas generaciones que nacen a partir de las otras que mueren, de alguna manera habla del ciclo al que también estamos vinculados, el ciclo del que somos parte. Nacemos, vivimos y en ese fulgor creativo vamos irradiando, generando constelaciones y vínculos, vamos tomando la estela luminosa que trazaron otras en su movimiento, siguiendo esas luces que en otro tiempo fueron emitidas. Pienso que abrir un libro es siempre un encuentro con esa luz, con ese sentido luminoso y vibrátil.

¿Qué luces estamos emitiendo? ¿Cómo nuestra luz puede ser percibida en una ciudad llena de luces artificiales? ¿De qué manera lo que hacemos y nuestros actos generan chispas que van más allá de nuestro tiempo, como reflejos y proyecciones? ¿Qué hay detrás de una imagen? ¿Qué hay detrás de la luz de una estrella muerta? ¿Qué encontramos a través de la memoria?

La que antes fue niña se mira ahora en la luz de su cuerpo: Ava, Marilyn, Audrey, Grace, Hattie, Linda, Candy, Dorothy, Edie, Valerie. Escuchamos sus nombres, vemos sus imágenes, reconocemos sus rostros, para pensar y preguntarnos: cuando vemos sus ojos, ¿qué otros ojos estamos viendo? ¿En qué otras mujeres nos hacen pensar? ¿Qué otras vidas nos evocan estas luces?

Otras mujeres constelan a estas estrellas, algunas dejan de iluminar bajando su intensidad y nos permiten percibir la luz que emiten las demás, y en ese movimiento temporal del brillo pienso en las mujeres que estuvieron antes de ellas, que se transformaron en referentes para otras generaciones, un linaje que se renueva.

Fugaces musas, divas, cuerpos de mujeres frente a las cámaras, cuerpo-objeto de deseo puesto en planos sucesivos. Hay una relación intrínseca entre la luz y la estrella, estrella-éxito-fama y luz-cámara-acción, pero también hay un vínculo a través de las historias de vida de estas mujeres. Pienso en sus cuerpos reflectados en el set, sus cuerpos brillando sobre un fondo oscuro, de un teatro, de la noche. Porque una noche sin estrellas es un cielo nublado que vemos desde este lugar atravesado por lanzas y cuchillos.

Estas luces que nos trae Luz de estrellas muertas, imágenes que vienen del cine de Hollywood, del cine independiente, del cine arte y el cine porno, puestas muy cerca para pensar en la dinámica entre la luz y la oscuridad, la visibilidad y la opacidad, la aparición y desaparición de cuerpos, imágenes y presencias, que nos permite pensar ¿qué cuerpos aparecen?, ¿qué corporalidades, imágenes y voces están presentes?

“El lenguaje es poder”, repite Ava, mirando un espejo, y repetimos invocando a Hattie. Y a todas, porque sabemos que llevamos la luz que incendia el horizonte.