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Poemas y semblanza de la poeta Amelia Solar de Claro (1836-1913)

  • Viaje inconcluso
  • hace 1 día
  • 4 Min. de lectura

Rescate de Ricardo Olave


Poeta, dramaturga y ensayista chilena. Es una de las 19 escritoras con una calle en el sector de Fundo El Carmen, Temuco.


Semblanza por José Ducci K. (1884-1931)


Nació en un hogar ilustre y respetado, rodeado de un ambiente de bondad y de poesía. Y allí se desarrolló su espíritu nutriéndose de vasta ilustración y se formó su carácter de la más austera virtud y de la más noble y caritativa misericordia. Así se la vio desenvolver sus facultades en las cuestiones más diversas con la lucidez de su inteligencia apta para todas las cosas y llena de todos los conocimientos. Pero donde más descollaron sus altas cualidades fue en la virtud que rodeó siempre todos sus actos, sus propósitos y sus pensamientos. Jamás murmuró de nada ni de nadie y su indulgencia fue infinita en las ocasiones más solemnes y más trágicas. Tuvo el don de hacer de su voluntad la dueña de su destino, y en toda su vida parece que la reflexión llena de bondad y de sabiduría fue el solo indicador de sus acciones. Y de esta comunión de cerebro y de alma nacieron sus poesías, donde se trasluce la pureza cristalina de todo su ser; donde se trasluce su fe inquebrantable en un Ideal infinito; donde se ve que sólo la triste realidad de la materia fue para ella inexplicable; que sólo la artera audacia de la maldad fue para ella incomprensible. No tuvo sino conceptos poéticos, sanos y nobles y en los versos inspirados por el amor maternal especialmente, desarrolló toda la cariñosa dulzura de su alma virginal. Por eso se han recolectado todas estas poesías para el espíritu infantil insospechado. Los maestros encontrarán en ellas alimento espiritual lleno de enseñanzas para la educación; a este refugio podrán venir los niños con sus corazones abiertos, seguros de que será saludable y fecundo.


(El texto original estaba escrito según la ortografía de Bello)


Poemas


A mi padre


En este día,

Papá querido,

Mi alma ha sentido

Grato placer!


La flor exhala

Perfumes suaves,

Por ti las aves

Cantan también;


El sol vertiendo

Su lumbre pura,

Días te augura

De dulce paz;


Y de tus hijos,

El tierno pecho

De amor deshecho,

Palpita ya,


Al cielo alzando

Plegaria ardiente,

Al Dios clemente,

Ruegan por ti,

Sostén amable

De la inocencia!

Que tu existencia

Sea feliz……



El sacrificio de un amigo


De improviso tres hombres se mostraron.

Parda ropa de lana los cubría

Y su planta desnuda

Los ardores del suelo desafía;

Sorprendido igualmente el africano

La partida suspende

Y, ávido, a ellos su mirada tiende,

—«Y bien, y bien, les dice,

Sacerdotes franceses, ¿mucho oro

Sin duda me traéis?» —No el suficiente

A colmar nuestros votos, respondiole

Un religioso, y sin embargo, creo,

Con el que traigo rescatar algunos

De mis hermanos, que en prisiones veo …

Suspended la partida,

El contrato arreglemos.

Por los más infelices comencemos ..

¡Infelices! el bárbaro replica

Con sonrisa feroz; muy mal dijiste;

Bajo el dominio mío,

¡Ni el infortunio, ni el dolor existe !......

¿Quiénes los agraciados ser debían?

Los más desventurados habían dicho

Ay! en tan dura prueba, quién juzgara

Que otro dolor al suyo superará!

Si yo y mis compañeros de infortunio

Nuestras dolientes lágrimas mezclamos

¡Oh, cómo entonces de placer lloramos!

El gozo de los que eran rescatados

Fué sólo comparable al desconsuelo

De aquellos por la suerte desechados.

Dos amigos miré, jóvenes, bellos,

Iba libre a encontrarse el uno de ellos;

Pero el que amaba tanto

Cautivo quedaba en luto y llanto.

Hacia los Religiosos se encamina;

«¡Padres, exclama, libertad me dísteis,

Disponed del dinero

En favor de algún otro prisionero;

No debo abandonar al caro amigo

Que compartió mis penas, y su sangre

Y sus lágrimas ¡ay! mezcló conmigo.

Nuestra alianza sagrada,

Por la desdicha, ha sido consagrada,

Nuestra eterna amistad, será más fuerte

Que estas cadenas, que la misma muerte!

Sea otro feliz, yo torno al lado

De mi hermano querido y desgraciado!

Y hablando así, el francés, volvió a sentarse

Sobre la humilde paja, en que yacía,

Su amigo enfermo y débil recostado.

Y ni un suspiro reveló el suplicio

De tan sublime, heróico sacrificio !....



Tentación


Salió el hermoso Luisito

A la escuela una mañana;

Iba risueño y llevaba

Medio pan y una manzana,

En el bolsillo su libro,

Y en su mano la pizarra.

En tanto por el camino

Una anciana se acercaba,

Y un ángel, dijo a Luisito

En lo íntimo del alma:

«Da a la pobre el desayuno

Que para ti reservabas!»

Sí, dijo el niño inocente,

Quiero darle mi manzana,

Y que se apoye en mi brazo

Porque en la tierra no caiga.

En tanto pudo el demonio

Llegar donde el niño estaba

y le dijo «no harás eso

Porque la escuela te aguarda»

«Hijo mío, insiste el Ángel

Socorre a esa pobre inválida».

¡Qué haré pensaba Luisito

Con incertidumbre amarga:

Si falto a la Escuela habrán

De castigarme mañana;

Mas si abandono a esta triste...

¡Siento que el valor me falta!

«Para evitar tu castigo

No habrá disculpa que valga»

Dijo, en un último esfuerzo,

Del tentador la palabra.

¡Miserable! exclama el Ángel,

Tú no conoces esa alma!»

«¡La guiaré dijo el niño,

Y Dios me asista mañana!»









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