Sobre «Limpia», de Alia Trabucco Zerán
- Viaje inconcluso
- hace 1 día
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Por Alicia Salinas Á.

Limpia (editorial Lumen) es una novela escrita en forma de monólogo que nos sumerge en la experiencia íntima de una trabajadora de casa particular, una realidad que aún persiste en muchas mujeres que migran a la capital en busca de mejores oportunidades. En este caso, la protagonista llega a Santiago desde el sur, impulsada por la falta de opciones laborales en tierra natal.
Su vida se estructura en torno al cuidado de una recién nacida y al funcionamiento cotidiano del hogar: cocinar, hacer compras, lavar, planchar, coser, organizar, atender visitas. La repetición de estas tareas, descritas con minuciosidad, no solo construye el ritmo del relato, sino que también revela una forma de habitar el mundo marcada por la obediencia, el silencio y una obsesiva necesidad de orden: las tazas con las tazas, las sábanas con las sábanas.
La narración avanza entrelazando tiempos y espacios. El presente en Santiago se mezcla constantemente con recuerdos de la infancia y con la compleja relación con su madre, configurando una subjetividad fragmentada. Esta superposición de planos temporales intensifica la tensión narrativa, que crece de manera sostenida a lo largo de la novela.
Se trata de una obra inquietante: el peso reflexivo convive con una trama dinámica y una sucesión de situaciones difíciles de afrontar. Sin embargo, la protagonista no se rebela ni exterioriza su conflicto; por el contrario, lo internaliza, lo ordena, lo limpia. Su vida emocional parece quedar fuera del relato, como si no hubiera espacio para los sentimientos dentro de esa rutina mecánica. Es una existencia casi vaciada, en la que el cuerpo actúa, pero la experiencia queda suspendida.
En este paisaje de despojo afectivo, la figura de la madre emerge como el único vínculo significativo, una voz que la llama desde el sur y la mantiene anclada a cierta forma de identidad. Cuando esa voz desaparece —junto con la muerte de su madre y de su perra—, lo que queda es un vacío aún más radical.
Limpia construye así un retrato perturbador de la alienación, el trabajo invisibilizado y la fragilidad de los vínculos, dejando al lector frente a una protagonista que parece avanzar por la vida sin mediación entre su cuerpo y su existencia.




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