• Viaje inconcluso

Poemas de Michel Vinet Aguirre











Michel Vinet Aguirre nació en Santiago el año 1985. Trabaja en construcción para ganarse la vida. Publica su primer libro, Prospecciones, el año 2021, de la mano de Ediciones Filacteria.



EL HOMBRE BAJO LA LLUVIA


Lágrimas se derraman el relámpago las hace estallar.

El contrabajo es el trueno en la soledad del bautismo sin rumbo.

Va un hombre herido bajo la lluvia buscando veredas que fueron su hogar.

Lágrimas derrama recorriendo su vieja plaza en las faldas de cemento caminando el mismo trayecto hacia un colegio que ya no toca la campana.

No están los amigos en las esquinas murieron de adultez prematura. Pero este niño exiliado de tierra negra sigue llamándolos para el último juego mientras el cielo se astilla hiriendo los techos maquillados por el sol y el polvo, por el tiempo y por el declive hacia la angustia de la memoria como el desencanto de la inocencia y de la infancia con su ceguera de un mundo por pagar.

MONOMANÍA


Detenido.

Mis pies sobre las raíces de este bosque acusan mi muda ausencia.


Al borde estoy, distraído en melancolías.


Nace la desesperación con brillo celeste embiste con desgarradoras mantas de viento sopla hacia el calor de un cariño sin existir la paz en el ser amado.


No me pidan los bosques ser agua para su raíz. Es una obsesión la hora la lluvia el viaje.



DEPRESIÓN


Montó una corona de clavos en mi frente y mis manos ató con tribulaciones.


Inmóviles y erráticos mis pasos para el asfalto se perdieron en la cursilería del firmamento.


Vertió un sin sabor a mi lengua, a mis palabras a mis rezos a mis proclamas ¿Quién entiende mi boca seca con escamas? Sembró un desconocido pesar, de estar y no ser de ser y no estar no sé qué soy; la pregunta: una burla que escupir la respuesta: un gargajo que tragar.


Peor es fallecer, temo al peso de este traje que me condena a revivir.



EN MI PATIO ESTÁ EL MAR


Cuando los espejos no me hablan habito el lugar postrero donde la bahía dormida espera. Expandiendo sus caminos la nostalgia le guiña retornando a sus orillas gruesas y desgastadas atrayendo hasta mí el ruido de gaviotas que amordazan las olas. Y aquí está el mar en mi patio: donde el sol nunca vence al invierno, donde las lluvias vencen a enero. Aquí la boca de los barcos exhala sirenas que repiten mi nombre con voz de perro cautivo observando mi silencio de litoral hundido, de avenidas diluyendo los últimos botes que soñaron la red llenar al progreso vencer.


Pero vuelvo la vista sobre mis pasos y todo sigue inmóvil en este pueblo eriazo llamado modernidad.



DESTELLO


No hay instantes.


Fractales disimulan lo desvanecido del parpadeo tras la sombra del tiempo fue el parto sideral

del tenue silbido fue la luz. Es un guiño desasido de estrellas en las peregrinaciones del alba donde todo relámpago que madruga se diluye en la conciencia del Absoluto.



SUSURROS DEL SEPULCRO (I)


No es el dolor ni la miseria el gesto con que Dios abre las puertas de su reino.

Es la Resignación, grave y tormentosa, que abre los oídos del Espíritu por donde el Edén penetra.



RETRATO N°6: EL SUICIDA


Una soga vació mi frente secó los pétalos de mis ojos deshizo el amor con mi memoria.



CARTA A PIZARNIK


En silencio los pájaros hacen el amor sobre la luna deshojada de tus lágrimas.



MONÓLOGO DEL ARCANO XIII


¿Quién consulta? Crees que el sollozo es un idioma entre tantas lenguas soy inmune al tajo que ultraja tímpanos. ¿Acaso no me ves trabajando? No soy él inmóvil. Yo sé vivir. Apuesta, espero tu suerte. yo he cruzado las turbias aguas de la ansiedad de quien espera sus días como si pudieran decretarlo en las manos temblorosas del calendario. Allí no hallarás ni mi sombra. Y si te lo digo juego a veces a los dados contemplando como te fracturas disfrazado de Tánatos. Estoy aquí hiriendo la alfombra de arcilla preparando el lecho del júbilo, mi júbilo. Aunque sufras, yo mantengo el ceño.

Aunque te conformes, yo mantengo el ceño. Guárdame en tu bolsillo o dibújame en tu memoria ten presente mi rostro de exilio en los espejos enamórate de mí ceguera hacia tus lujos ve en mí el deseo que te perturba no tengo la edad de las cosas mírame mírame mírame no necesito el maquillaje del ángel custodio si me presento ya no podrás delatarme si me ves ya no oirás palabras que claven tu boca estarás respirando del rojo pétalo del coágulo

El miedo, esa fatalidad porque soy el hueso de tus visiones; no porto recuerdos ni evocaciones de un pasado mejor. estoy en las caligrafías olvidadas de los necios que a vivir ensayan mientras el libreto les cuelgo en el oído. ¿Sientes el miedo? Entonces no has entendido. mírame mírame mírame recojo las cabezas en los hombros húmedos de pesares y anido a las viudas cuando no soportan su materia. Yo soy el que escucha la vida, soy la Vida.

Soy la única verdad por sobre las nubes y voy sembrando fosas para las semillas del tiempo Yo soy de las cosas vivas, mírame mírame mírame No distingo entre árbol y bestia ni entre miserable pudiente ni miserable en miseria yo estoy en las cosas vivas y voy en las nubes y bajo ellas porque soy la omnipresencia del silencio

Me juzgas yo recolecto las heces de la guerra sin tomar cruz ni tierra

Me odias soy el consuelo cuando la infame brasa se multiplica con carne de bosques mientras calcina los techos.

Me evitas soy el aire bajo las aguas cuando las olas pierden su rumbo. Mírame y no me temas como a tu propio rostro estoy aquí estirado preguntando por tu voz cuando se sacuda el infinito y no tengas tiempo ahí estaré ungiendo tu nueva sien en fuego fallando con justicia tu obra inacabada: la del espíritu. no me olvides, soy todo y soy nada. mírame mírame mírame.