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Entrevista más 7 poemas de Marisol Moreno del Canto

  • Viaje inconcluso
  • hace 3 días
  • 8 Min. de lectura

Marisol Moreno del Canto: “La poesía es resistencia al odio, al terror y al olvido programado”


Por Ricardo Olave Montecinos


“Vine desde un punto no secreto / Y sin embargo no me conocen / Porque ciega / La luz de los túneles”, escribe Marisol Moreno del Canto en el poema “Vine”, incluido en Del error y de la luz, antología publicada por Editorial Cuarto Propio. En este volumen, la escritora y profesora de filosofía reúne más de cuatro décadas de trabajo poético.

A través de las páginas, los lectores pueden hacer un recorrido particular por los libros que Moreno ha publicado en estos años, pasando por Kriptografías, El amor y la nada, CAOcentrismo y Del error y de la luz, este último compilado entre 2018 y 2020 que abre la obra, dado que hubo una decisión de publicar a la inversa esta historia.

Esa decisión de inversión cronológica, explica la autora, busca también evidenciar ciertas continuidades poéticas que atraviesan su obra. Cada uno constituye un cuerpo poético que muestra los temas que han marcado su pluma, desde la peor cara de la dictadura, la búsqueda de una voz propia, el conflicto del patriarcado presente, y las preguntas que la filosofía encarna en la realidad.

“El libro Del error y de la luz es para mí un lugar en donde se une poesía y filosofía, para dejar finalmente a la poesía en un lugar solitario y preponderante, si es que es posible decirlo así”, señala la autora a través de una conversación por correo electrónico.

“Al publicar los poemas en orden cronológicamente inverso quise mostrar una evolución en cuanto a la síntesis poética; por otra parte, el que mi universo poético sigue siendo muy parecido: abstracción, simbolismo, surrealismo, poca metáfora, poca narrativa…”, complementa.

“No sé si es posible hacer dialogar etapas tan alejadas en el tiempo. No releo mis libros, además. Sin embargo, me produce una humilde satisfacción constatar que escribiría nuevamente esos escritos de los 70. (Aun así, desde el punto de vista existencial, reconozco una cierta progresión, tanto en mi escepticismo como en mi nihilismo)”, agrega.


—En los poemas más antiguos se percibe un ambiente marcado por el exilio, la violencia política, las ausencias. ¿Cómo influyó ese contexto en tu escritura inicial? ¿Crees que, con los años, esa energía de urgencia y resistencia se transformó en otro tipo de impulso poético?


En mi primer libro, La estrella de Arcadia, está la marca de la feroz dictadura chilena de 1973. Desde un clima totalmente griego clásico, busca desentrañar los horrores de esa época de los 80 en Chile.

En el libro Del error y de la luz se recopilan poemas desde 1978 hasta el 2020, también influidos por la desesperación del exilio, el terror, el sinsentido de la brutalidad militar de esos años. En tanto, los últimos poemas poseen una radical búsqueda de palabras que signifiquen el vacío existencial de nuestra época, una búsqueda que refleje nuestro lenguaje actual inconexo, entrecortado, insignificante; a veces evitando el ritmo y la narración. No sé si es o no evidente el cambio de acento en este punto, y si es importante en términos de consecuencia final para los poemas, pero a mí me lo sugiere.

Los impulsos poéticos son casi siempre momentos de hiperconciencia y sensibilidad. Y la poesía es esa arma cargada de futuro, la exigua esperanza que podemos entregar; la resistencia al odio y al terror, a la desmemoria, y al olvido programado. Es esa campana que no deja de sonar y que, en algún momento, se convierte en la música que necesitamos para poder sobrevivir.

No es que piense que la poesía deba ser una palabra sagrada, o bíblica (si es que eso tiene algún sentido), pero sí estoy convencida de que es una palabra que existencialmente nos acompaña, nos hace volver a experimentar emociones y sentimientos, y nos entrega nuevas visiones de las cosas, de la realidad, y de nuestra humanidad. (Visiones en un sentido aristotélico).

Tu pregunta es bastante amplia pero efectivamente, mi poesía hoy se enmarca en otras búsquedas, y la urgencia para mí siempre es lenguaje, lenguaje que sea más interesante e importante que el silencio.

Finalmente, siempre la poesía es resistencia, a los lugares comunes, a la sordidez y mezquindad de la política, a las guerras, al patriarcado, en fin, a todo lo que nos impide ser mejores personas, y más felices.


—Cuarto Propio, la editorial que ayudaste a fundar en los años 80, no sólo ha acompañado tu obra, sino también la de otras autoras fundamentales como Carmen Berenguer, sobre quien escribiste columnas. ¿Qué significa para ti que esta editorial reúna hoy tu antología? ¿Qué rol crees que ha tenido Cuarto Propio en sostener una tradición de escritura crítica y feminista en Chile?

En la Editorial Cuarto Propio trabajé un par de años, desde su fundación. Pero debo decir, y siempre lo digo pues ha sido una empresa realmente heroica, el mérito absoluto es de Marisol Vera, su fundadora y directora hasta hoy, que ha logrado mantener una editorial de calidad —y feminista— a lo largo de todos estos años, en un país como Chile, donde la cultura, desde la dictadura de Pinochet hasta hoy, sigue siendo la hermana ultra pobre de cualquier política pública, y/o educacional. ¡Ni qué decir la poesía! De manera pues, que me siento muy orgullosa de haber participado en los orígenes de esta idea, y privilegiada y honrada de que esta editorial publicara mi antología.

Con respecto al rol de Cuarto Propio en la escritura crítica y feminista en Chile creo que desde el comienzo ha desempeñado la tarea de poner en cuestión nuestro primitivo sistema de valores y tradicionalista y conservadora cultura, pero, más relevante aún, ha dado a conocer voces (Lemebel, por ejemplo) que no hubiesen encontrado cabida en otras editoriales chilenas. En ese sentido, repito, es que Marisol Vera ha sido revolucionaria, arriesgada y generosa; muy acertada con las publicaciones. Sin más, creo que hay que revisar el catálogo para confirmar lo que digo.


—¿Cómo sabes que lo que estás escribiendo es poesía? ¿Ha cambiado esa certeza —o esa duda— con los años? ¿Qué lugar tiene hoy la poesía en tu vida, en comparación con aquellos años en que comenzabas a escribir?

No lo sé. Nunca he sabido si lo que escribo es poesía o si, a lo Parménides, es filosofía… Con los años me he acercado a lo que podría ser poesía. Mi poeta favorita, o una de ellas, Emily Dickinson, a veces escribe unas líneas en donde cabe el mundo, ¿es poesía? Me parece que sí, pero no me interesa, o no es interesante tomar una u otra definición. Los poetas y las poetas sufrimos esta manía de querer re-nombrar la realidad (y compartirla con alguien más para asegurarnos que no estamos locos del todo).

La poesía para mí es similar a lo que expresaba E. Dickinson respecto a leer significados peculiares de las experiencias comunes, y de la realidad en general, o como consecuencia leer el absurdo y el sinsentido de las acciones humanas. Ella decía que si un libro me enfría el cuerpo que ningún fuego puede calentar, sé que eso es poesía. O también una definición que me encanta, de A. Carson, si la prosa es una casa, la poesía es alguien en llamas corriendo a través de ella.

A pesar de todo, para no resultar tan snob diría que estoy casi casi segura de escribir poesía. A veces me dicen que se acerca a la filosofía. Pero Filosofía es hoy lo que hacen y deshacen en las Universidades, mayoritariamente hombres, y curas.

Como digo, no me parece importante clasificar los o el tipo de escritura. Lo que me parece muy importante es el lenguaje. Que sea sintético, creativo, rebelde, disruptivo e imaginativo.

En relación a tu última pregunta. Mis largos estudios de filosofía han sido incomparables con la profundidad y las certezas que me ha dado la poesía. Desde mi temprana juventud mis lecturas de poesía han sido clases magistrales de vida, lenguaje, búsquedas de belleza y formas diferentes de ver las emociones y sentimientos, de sentir a otros y a otras. La poesía ha sido existencialmente muy, muy importante para mí. Y escribirla es un arduo ejercicio y trabajo que creo no abandonaré jamás. Aun así, como Borges, creo que prefiero leerla a escribirla.

 

POEMAS


CALLE


La calle Hamburgo no es como Hamburgo

Aunque aquí también hay barcos que encallan

Borrachos que hablan a voz en cuello

Y niñitos rubios que andan en bicicleta

Ni allá ni acá entiendo lo que hablan

Y me siguen interesando los puntos

A fuerza de esmerarnos en fracasos

Llegamos a esta calle

Lloraba durante meses

Desde los viernes a los domingos

(eran los días en que tenía más tiempo)

No por asunto de clase o barrio

Sino por desconocer sus ríos sus plazas sus bares

Los teatros y escuelas

Los rostros y las direcciones del tránsito

Y por no tener ascensor ni mayordomo

Quería pensar en Hamburgo el otro

Pero mi cabeza daba giros interminables

Confundiendo al fin Hamburgo con Frankfurt

Entonces miraba por la ventana hacia el cerro Manquehue

Teñido de lila por el jacarandá que era lo único en el jardín

Parecido a los atardeceres de Hamburgo

El canal San Carlos no era el Elba pero el sonido del agua

Era igual al recorrido de tantas piedras yéndose al mar

Al fin y al cabo una burda metáfora, como todas

Que jamás se acercaría a los ríos platónicos

Tatuados en las venas desde Roma

Me fui conformando con este Hamburgo

Y no es que prefiera a los teutones

Mis hijos y mi compañero empezaron a caminar

Sus propias pisadas en estas cuadras

A mí ya no me interesa el Manquehue ni el jacarandá

Al que los loros han comido todo el lila

Ni Hamburgo ni Hamburgo

Ahora miro en silencio las nieves eternas de El Plomo

 


ELLA


Encontrarán algún día

Cuando perdamos los miedos y la ternura

Los nombres las palabras

No la guerra

El deseo y las manos

La espuma

Afrodita

 

Al menos la marea te llevó varios minutos

Y se agitaron las olas

Tantas alegrías

Tu risa tus brazos alargados

Tu mano volando

Como ese dedo de Dios

Espuma aire y oleaje

Tormenta ciega

 

Eres ese bello secreto del horizonte

Y te sé también en todas las veredas

 

Mi lengua ya no puede

amor

Y me equivoqué

pues no tuvo caracolas

Río ni hielos ni pelos enmarañados

Ni relojes ni párpados en los símbolos precarios

Y sueños que parecían oleajes llenos de espumas

Pero de aire blanco

 

Producía mi voz

Una suerte de canto de sirenas

Que no conseguía amarrarte

Sólo libertad dudosa

Y engaño con Ares

 


HÁBLAME

Hoy y no mañana, ¡Oh amante! ¿no ves que la enredadera crecerá ciprés?

Juana de Ibarbourou

 

Deshiélame las palabras

los pétalos el tallo.

Háblame del sol deshecho

del perfume de las flores

y la nieve de las estrellas.

Invéntame la ternura latido por latido

la desnudez sobre la arena

deshiela la gramática.

 

Por favor regresa vivo

y habla del sol que hay que divisar.

Inventa palabras mayúsculas

que ensombrezcan los títulos

de la vejez.

Dame flechas sin adverbios

retazos de antifaces.

Vuelve a ser Presidente de la luna

dame los misterios de la Naturaleza

los lados oscuros.

 

Pondré luciérnagas amaestradas

que alumbren tus visiones

vocales derretirán la nieve

mientras te enceguece

el blanco de mi cuerpo.

 


FIDELITAS


Dormiré sobre la luna

abrazada a tus huellas

para que no lleguen astronautas

a cambiarme el firmamento.

 


RESISTENCIA

 

Luchar contra los uniformes

Me ha hecho resiliente

A la cuadratura del círculo

la obsesión es una máscara

Amar aniquilándote o queriendo

Hacer del sinsentido

Una forma de placer

Algo así como peces voladores

Poetisas felices

O unicornios

Con dueños

¡Conatus bendito!

 

No metería mi cabeza en un horno

Pero reconozco que mi autismo

Ha sido un galopar en balsas de madera

Siempre hundidas o abandonadas

Ese océano de piedra me reconoce

Mi cama reloj de Dalí se deshace

Entre flores y espinas

 

El agua cambia de color

Según su fondo y superficie

(¿O es que esos patos son cisnes

hadas del lago transformándose

en pulpos que asfixian toda creación?)

No hay salvación sin el desamparo

lo turbio me espanta

¿Es esa araña

que teje y desteje sin saber

que morirá enredada

en su propia saliva?

 

Los barcos y los vasos

De todos los poetas

No se comparan con los azotes

Del algodón hecho sílabas

Y mujeres que no han sobrevivido

¡Ni qué decir de las letras

que no han podido urdir!

 

He luchado contra las voces

Equivocadas

clichés

molinos de agua y viento

obsesiones o ideas

Sin corazón

Orgullosa

He amado sin ver y en esa ceguera

He insistido



A MI GENERACIÓN (II) 


A Nelson Schwenke


Cuando la nieve ya ha caído 

se levantan los muertos de sus tumbas. 

A la hora del deshielo 

insistimos en la vida.

 


ORACIÓN EN POMAIRE 


Abrir la bóveda 

celeste para asilarme 

en el lucero de la tarde 

ungirme de barro 

y que mis manos 

abiertas 

se secaran al sol. 

Permanecer en este suelo 

aunque sea 

como figura de greda.

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