(Fotografía de Cä Ibaher)
Carlos Hernández Ayala (Aconcagua, Chile 1973). Ha publicado los siguientes libros de poesía: Hermosa ruralidad de un sueño (2001), Hermosa ruralidad de un sueño (2008), Fragmentos de silencio y luz (2017). Ha participado en diversas compilaciones, como: Antología Clepsidra (Ediciones Amanecer, 1997). Antología Metalenguaje (Ajiaco y Andesgraund ediciones, 2014), Poesía Nueva de San Felipe de Aconcagua (2003). Escribió y montó la obra de teatro Fragmentos, junto a la compañía Acción Minimalista (2018). Conduce el programa cultural Nivel Tr3s, por ivoox.com y radio Crecer F.M. (2016-2021). Panelista del programa Marca/Página en Librística, por Aconcaguanews (2019). Ha sido publicado en revistas nacionales e internacionales.
Carlos Hernández Ayala conversa con nosotros sobre la cofradía secreta del Aconcagua, cuya sede central ha sido la ciudad de San Felipe. Aunque no se sienta parte de grupos, sino más bien de un espíritu universal que cruza territorios y generaciones, el poeta nos habla aquí de la importancia que han tenido en su formación literaria los escritores del ochenta, Ezra Pound o Fernando Pessoa. A continuación un poeta silencioso, casi secreto, que nos revela algunas claves de su obra, sus influencias y proyectos literarios.
1. Eres parte de un selecto grupo de escritores de San Felipe, que, por cuestiones etarias, pertenecen a lo que se ha dado en llamar La generación del 90. ¿Te sientes parte de la generación del 90? ¿Por qué sí, por qué no?
Gracias por lo de selecto. La verdad es que siempre he tratado de huir de los formulismos, ha sido algo que no me interesa buscar. Pertenezco a la escuela invisible, habrá escritores que sí lo desean y luchan por entrar en esos espacios universitarios de selección, las analogías a pugnas futboleras estuvieron de moda para explicar esto, que a mi parecer no tiene nada que ver con competir, las canchas de pasto versus las de tierra son, por decir algo, simplemente anecdóticas, en el ámbito de la escritura se juega con otros parámetros medio borrosos. San Felipe es un pueblo semejante a tantos, que se reparten en esta larga y angosta demarcación, y los noventas eran años donde el peso de la bota del dictador milico se alejaba un poco de las cabezas y dejaba que algunos jóvenes salieran a tomar aire, en busca de sus compañeros de viaje. En este escenario, rápidamente fuimos conscientes de que podíamos hacer libros y publicar nuestros poemas. Quiero decir, básicamente, que no es el que escribe quien debe autodenominarse trovador, escritor o lo que sea, es el otro, el lector, el que descifra lo escrito, quien finalmente dirá cuando vaya vistiendo el pijama de palo: "ahí va el poeta". Y lo más seguro es que diga "ahí va otro fiambre".
2. Relacionado con la pregunta anterior, quería saber qué características comunes y qué diferencias adviertes dentro de este grupo de poetas y narradores de San Felipe.
¡Shuu! Difícil respuesta para tan corto espacio. Es sin duda una pregunta que dará para un libro. La labor de escribir es lenta y requiere de cierta maceración para entregar uno u otro provecho, la palabra que me viene es heterogénea. Hay diferentes obras según quien la escribe, cada autor es un mundo, aunque siempre hay quienes destacan más en un momento u otro, por aspectos extraliterarios, la mayor de las veces. Esto no significa mucho, a la hora de los qué hubo. En las características comunes logro percibir, a ratos, el manejo de un lenguaje compartido, cierta decoración que sustentamos con la palabra, alcanzo a identificar poetas que practican la métrica con bastante decoro, otros manéjanse diestros con el verso libre y hay narradores poetas y poetas que ensayan con la narrativa, la dramaturgia y otros géneros. Siempre me he sentido parte de un grupo, sí, pero es una especie de organización fantasmal, espontánea, donde no hace falta pagar matrículas, ni cuotas mucho menos, redactar reglamentos y al cual van uniéndose sin saberlo nuevos miembros de todas las generaciones.
3. Háblanos de tus influencias, algo que, para ti, tengo la impresión, es un tema complejo, porque tu poesía tiende, justamente, a escapar de las influencias más directas que experimentan otros poetas de tu tiempo.
Como dice Charly "yo no voy a correr, lo tengo que saber"… Es imposible escapar de las influencias, la luz de la luna, el viento frío de la mañana, todo influye en estos huesos. En cuanto a la escritura, trato de seguir al viejo Ezra, quien aconsejaba esconder en la hoja esa influencia inmediata, algo que, por cierto, raya en la imposibilidad. Para la primera Hermosa ruralidad de un sueño (2001) y que por estos días cumple 20 años (se viene una reedición) el influjo, sin duda, es la poesía del ochenta: Elicura Chihuailaf, Tomás Harris, Juan Luis Martínez, por otro lado, está el haikú japonés, esa antología de Erwin Díaz que deshojamos de tanto leerla, los Epigramas de Ernesto Cardenal para enamorar chicas, las dimensiones lingüísticas de César Vallejo. ¡Qué se yo! Todo lo que lográbamos encontrar en la biblioteca municipal, me gusta leer algo de filosofía, las novelas de Kerouac, Herman Melville, Jonathan Swift, algo de ciencia ficción, etc. Por aquel tiempo, me refiero a los noventas, quedé prendado con la obra del portugués Fernando Pessoa, quien no termina de sorprender, siendo para mí uno de los poetas fundamentales del siglo pasado. Como ya dije, rechazo todo tipo de etiquetas y categorizaciones absolutas. Mientras la vida y la elección permanezcan, no podemos ir por ahí con esa lógica abstracta, otorgando esencias concretas a las personas. Dicho de otra forma: tenemos la libertad de elegir este día para ser lo que nos propongamos. Rimbaud escribió su ultimo libro a los veinte años y luego se dedicó a contrabandear armas en África, uno escribió su primer libro a los veinticuatro y lo más seguro es que te recuerden porque vendías pan amasado y las mejores empanadas en una esquina.
4. Tu último libro se titula Fragmentos de silencio y luz, publicado el año 2017. ¿Qué importancia tiene ese trabajo dentro de tu producción literaria? ¿En qué te encuentras trabajando hoy en día?
Con el tiempo, el escritor va encajando las piezas de su obra, fundamentalmente por la repetición de ciertas cuestiones, tópicos. Tales, en mi caso, tienen que ver con limpiar el material de trabajo, usar el lenguaje para quemar la palabra, desacreditar un poco esa idea equivocada de racionalidad que parece otorgar el logos, y que tantos contratiempos trae a la psiquis social e individual, creyendo a pie juntilla que la palabra es lo mismo que el objeto. Fragmentos de silencio y luz es otro capítulo de la Hermosa ruralidad de un sueño, un apéndice que ojalá en algún momento se una al todo. Y significó mucho, pues sin pretender nada más que presentar de manera diferente el libro, algo menos aburrido a las acostumbradas presentaciones de libros, sumando un poco de música y performance. Al poco andar, se conformó la Compañía Acción Minimalista, con la dirección de Rodrigo Martel. Todo terminó convirtiéndose en una obra de teatro basada en los poemas del libro. Fue una experiencia muy enriquecedora y emocionante, con las nuevas generaciones, virtuosas, chicas y jóvenes músicos y audiovisuales. Tengo varios proyectos, el NihilTaller, el podcast Nivel Tr3s, y en lo literario algunos ensayos que esperan su relectura y los versos que siempre aparecen y van llenando libretitas.
TROZOS DE NAUFRAGIO
Se trataba de la palabra moviéndose
Construyó un barco, en medio del río
Todos dijeron; está loco
Zarpamos y el vigía emborrachó
Bebió un barril completo de ron
Lo perdimos, en las oscuras aguas
Sólo bastaba la palabra
Libros y hojas, caen en cubierta
Todos dijeron su oración
gritos de hombres
Versos a estribor
Crujían sogas y madera
El timón
El timón de este barco
Era la palabra moviéndose.
EL TIEMPO SE DIVIDE
Esa tarde llenamos un saco entero de pehuenes
las nubes tenían un aspecto extraño
la niña lo advirtió y dijo:
es la ciudad que flota, los peñi que han partido junto al sol
Afuera, una persona espera
espera que un árbol cuelgue
una calle vacía es una mujer
que no llega a tiempo
la vieron ayer
hoy las noticias son escasas
mañana estará en un pasado incomprensible
Vean la tosca vereda
el sendero que transita la luz
cuando cerramos los ojos
nos acercamos al sueño
HAYKU DEL OTOÑO
La primera hoja/ puedo estar aquí/ hasta que caiga
VI
Nuestra fe
es un cabo de vela en la animita
Que dios venga y revise
que el diablo venga y revise
entonces, cuando lo encuentren
declaren inexistencia
y déjenme por fin en paz
X
Soy tan pesimista
cuando el mundo acabe
quedaré vivo
para desear algo peor
SABIDURÍA MATERNAL
Sepa usted
tuve diez hijos al caer la luna
A todos los bañe en el estero
de todos comí placenta
Con el tercero, se curtieron los pezones
todos fueron atravesados por la espada de la guerra
uno a uno fui limpiando, la sangre de la herida
devolviendo vísceras a su posición
cerrando los tajos con paciencia.
Sepa usted que, no llore a ninguno
la mujer llamada muerte
los parió de vuelta.
RÍO BUENO
Hay
unos insectos saltarines
en la hierba
vaya a saber alguien
cuál es su nombre
mientras saltan en la hoja
poetas
FUENTE DE VISIÓN
En el principio fue el caos
medio millón de años más tarde, apareció el verbo
los hombres desde entonces viven su desgracia
Puedo ver todo esto en un caldero de Pomaire
avivado por un fuego fatuo
junto a entidades desconocidas para los profanos
En ese mutismo que sucedió al desbarajuste
allí donde nada puede ser alcanzado
pernocta la sustancia del acto creativo
Cerremos los ojos
poco a poco
transfigurándonos, en parte de todo
las palabras son fuente de visión
no crean realidad como suponen algunos fanáticos
pero ayudan a verla
de silencio a soledad.
de soledad a silencio
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