• Viaje inconcluso

Cinco poemas inéditos de Diego Rosas Wellmann


Diego Rosas Wellmann (Coyhaique, 1993) es psicólogo, egresado de la Universidad de La Frontera. Publicó su primer libro de poemas Resquemores en el año 2019, bajo la Editorial Bogavantes. Actualmente trabaja en el libro de cuentos La Mugre y el poemario Miel de ópalo.



Palabra de honor


La soledad de un hombre se mide en los mensajes que contesta y su pérdida del habla no es más que un secreto caldeado en la lengua vergüenza es querer cavar un túnel y esconder la garganta en la tierra pero el diablo no permite competencia ni mucho menos, fisgoneos


La inseguridad es sólo otro espejo bajo castillos de arena En una playa desnudada por la falta de sangre y el exceso de niebla Mi baño se llena de moscas y Dios se declara irresponsable La basura se pelea entre ella y Dios, nuevamente no responde

¿Por qué Dios no se asume como guionista cesante? Si somos tristes teleseries rogando un nombre de novela

Y el hombre, mal escrito de nacimiento mal escrito de palabra parásito en extinción hasta que el poema diga lo contrario.




Consumo de carnes


Mordí fuerte, pero sin querer el brazo de un compañero que perdí en la guerra y que amé en el hambre

porque fuimos caníbales de los que mastican al rojo vivo tiñendo con sangre este mantel; bandera le llaman.


Habrá pulpa blanca, cortes concisos para quienes teman hallar en su plato el retrato de sus torturas; il duce prepara la cena complace a sus comensales y con un descorcho de champán se tributa el legado de la sombra.

Pero nuestra gente se conforma con un asado a las brasas ignoran la historia de la carne molida aun cuando la indigestión les habla.




La edad


Hay días en que la edad no avanza días en que el ruido se amamanta como una cría que no quiso nacer Hay noches en que el cansancio nos quema la cabeza como otra cerilla, arrancada de su caja noches en que el techo se nos duerme antes que podamos rezar y pedir perdón al tiempo tiempo desvanecido en la espera sagrado al aferrarse a su seno

tiempo que ofende y traiciona porque adelanta la muerte pero no nos deja verla tiempo en que nos da risa la pena Hay años que se ignoran como padres e hijos padres que solo se abrazan cuando un hijo se enferma y la edad no avanza.




Temuco


Otra vez amaneces con el rostro cubierto de cenizas mas la voz se te despeja cuando las tierras se enlutan No sé si estás muerto o tan sólo aburrido pero sé que anoche lloraste

y que del barro, se abrió tu herida

De esa hendidura hágase un refugio y que te sirva para esconderte de nosotros.



Pierrot


Siempre quise ser un pierrot y no esta versión de poeta que se estruja cada vez que escribe una palabra que le depreda y que le mata Hubiese sido un yo desnudo sobre el escenario sacando risas en la oscuridad con mi llanto delineado en el rostro siendo amado mientras mis vestidos palidecen mi sonrisa se desinfla y mis ojos se pierden como botones, huérfanos, sin hilos Porque una noche siendo personaje en la comedia encarnada, en su definición más cruel vale más que tanta tinta atolondrada por labios que no saben domarse y han prometido venganza contra su creador Dichosos son aquellos que trenzan el dolor y lo convierten en máscara Dichosos aquellos que repiten y aceptan su condición de payaso y que sólo podrán morir de aburrimiento Condenado aquel que pretenda levantar un aforismo con la misma mano que le tiembla cuando sostiene un revólver.